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Guía

Pasta térmica para PC: cuál comprar, cuánto poner, cómo aplicarla y cada cuánto cambiarla

Entre una pasta buena y la mejor hay dos grados; entre ponerla bien y mal, diez. Cuál comprar, el patrón en AM5 y en Intel, y cuándo cambiarla.

R.G.Garcia7 min de lectura

La pasta térmica es el componente más barato del PC y el que más discusiones genera por metro cuadrado. Hay comparativas de cuarenta pastas donde la primera y la vigésima se llevan tres grados, y foros enteros sobre si el punto va en el centro o en cruz. Vamos a lo que se puede medir: qué diferencia hay entre pastas, cuál es el error que sí cuesta diez grados, y cuándo toca cambiarla.

0 °CDiferencia típica entre una pasta correcta de marca conocida y la mejor de las comparativas, con el mismo disipador
0 °CLo que pierde un procesador con la pasta mal aplicada, seca o con el disipador mal apretado
0 añosLo que dura una pasta de calidad en un sobremesa antes de que merezca la pena cambiarla, si las temperaturas no suben

La respuesta corta

Compra una pasta normal de una marca conocida (Arctic MX-4 o MX-6, Noctua NT-H1 o NT-H2, Thermalright TF7, Thermal Grizzly Kryonaut), pon una cantidad razonable, aprieta el disipador en cruz y olvídate durante años. El disipador importa diez veces más que la pasta, y la aplicación, cinco veces más que la marca. Si tu procesador va caliente, la pasta casi nunca es la culpable: es el disipador pequeño, la caja sin flujo de aire o una tensión demasiado alta en la BIOS.

Cuánto importa la pasta, de verdad

Las comparativas serias (Gamers Nexus, Igor's Lab, TechPowerUp) miden lo mismo desde hace años: entre las pastas "buenas" hay entre uno y tres grados de diferencia con el mismo disipador y la misma carga. Entre una buena y la que venía seca en un tubo de hace ocho años, o una genérica de silicona blanca, puede haber cinco o seis. Y entre una aplicación correcta y una mala, diez o más.

Eso ordena las prioridades: primero que el disipador sea suficiente para el procesador (un Phantom Spirit 120 SE enfría cualquier Ryzen de 65 a 120 W y casi cualquier Intel con el perfil por defecto), después que esté bien montado, y sólo al final qué pasta lleva. La que viene con el disipador, si es de Thermalright, Noctua, Arctic o be quiet!, es perfectamente válida; no hace falta comprar otra.

Qué tipos hay

TipoEjemplosPara quién
Pasta convencional (base de silicona o cerámica, no conductora)Arctic MX-4 y MX-6, Noctua NT-H1 y NT-H2, Thermalright TF7 y TF8, Thermal Grizzly Kryonaut, Corsair XTM70Todo el mundo. No conduce electricidad, se limpia con alcohol isopropílico, aguanta años
Pad de cambio de faseHoneywell PTM7950 (y sus versiones de Thermalright y Thermal Grizzly)Portátiles y chips que pasan de 90 °C: no se seca ni "bombea" hacia fuera con los ciclos de calor. Necesita dos o tres ciclos para asentarse y rinde como las mejores pastas
Metal líquido (galio e indio)Thermal Grizzly ConductonautSólo para quien sabe lo que hace: conduce electricidad, corroe el aluminio, algunos fabricantes de portátiles lo montan de fábrica y otros anulan la garantía si lo ves. Gana entre 5 y 10 °C sobre una pasta buena, y un derrame mata la placa
Pasta "de alto rendimiento" con partículas metálicas o de diamanteVarias, de marcas menoresNo compensan: uno o dos grados sobre las convencionales, más difíciles de aplicar, algunas conductoras

En 2026 la recomendación se ha simplificado: convencional para el sobremesa, cambio de fase para el portátil, metal líquido para casi nadie.

Cuánto poner y en qué patrón

La cantidad correcta es la que cubre el disipador de calor del procesador (la tapa metálica, el IHS) con una capa fina cuando el disipador aprieta. Ni tan poca que queden esquinas sin cubrir, ni tanta que rebose por los lados. Rebosar no es peligroso con pasta convencional (no conduce), pero es señal de que había demasiada, y demasiada aísla en vez de conducir.

AMD AM5 (Ryzen 7000 y 9000). La tapa es octogonal y con entrantes en los bordes, y los dos chiplets de cálculo no están en el centro exacto. Noctua, que fabrica una plantilla para esto, recomienda cinco puntos: uno del tamaño de un guisante en el centro y cuatro más pequeños hacia las esquinas. Un solo punto central deja mal cubierto el chiplet más alejado.

AMD AM4 (Ryzen 5000 y anteriores). Tapa cuadrada y chip pequeño en el centro (o dos chiplets cerca de él): un guisante en el centro es suficiente, o una X fina si te sientes mejor viéndolo cubierto.

Intel LGA1700 y LGA1851 (12.ª generación en adelante y Core Ultra). La tapa es alargada, el chip también. Una línea fina a lo largo del eje largo, o extenderla con una espátula en una capa fina hasta un par de milímetros del borde. Un solo punto central deja los extremos sin cubrir.

Gráficas y portátiles. El chip va desnudo (sin tapa): capa fina extendida con espátula, o pad de cambio de fase cortado a la medida del chip. Y las memorias y los VRM llevan almohadillas térmicas de un grosor concreto, no pasta: si las cambias, con el mismo grosor.

Después, el disipador: apoyado sin deslizar, y los tornillos en cruz y por etapas, un cuarto de vuelta cada uno, hasta el tope. El error más común no es la pasta, es un tornillo apretado a fondo antes que los demás: el disipador queda inclinado, la pasta se reparte mal y ahí están los diez grados.

Cada cuánto cambiarla

No hay un calendario. Las pastas convencionales de calidad aguantan años sin degradarse en un sobremesa; las comparativas de envejecimiento de Igor's Lab y otros miden cambios de uno o dos grados al cabo de tres o cuatro años en las buenas. Lo que sí es señal de cambiarla:

  • Las temperaturas han subido respecto a lo que medías al montar el equipo, con la misma carga y sin cambiar nada más (y después de limpiar el polvo, que es la causa más habitual).
  • Has quitado el disipador, por el motivo que sea. Al separarlo, la capa se rompe y entra aire; siempre se limpia y se vuelve a aplicar.
  • Es un portátil de más de tres años que se calienta y baja de frecuencia. Las pastas de fábrica de muchos portátiles son baratas y se secan; cambiarla por un pad PTM7950 es la mejora térmica más rentable que existe.

Lo que no es señal: que el tubo tenga "fecha de caducidad" (afecta al tubo cerrado, no a lo que ya está aplicado), o que lleve cinco años sin cambiarla si las temperaturas son las mismas.

Los errores que sí cuestan grados

  1. No quitar la película protectora de la base del disipador. Pasa más de lo que parece, y el procesador se pone a 95 °C al primer arranque. Si estrenas disipador, mira la base.
  2. Reutilizar la pasta vieja al volver a montar. Se limpia con alcohol isopropílico y un paño que no suelte pelusa, y se pone nueva. Un tubo de 4 gramos da para cinco o seis montajes.
  3. Extender con el dedo, sin guante ni espátula: grasa de la piel dentro de la unión y una capa irregular. Si vas a extender, con la espátula que viene en la caja o con una tarjeta.
  4. Apretar de más. Los disipadores modernos tienen tope; los tornillos se aprietan hasta el tope y no más. Forzar deforma la placa y no baja ni un grado.
  5. Pasta en el socket o en los pines. Con pasta convencional no pasa nada eléctrico, pero limpiar un socket LGA es una tortura. Con metal líquido, es el fin de la placa.
  6. Culpar a la pasta de un problema de tensión. Un Ryzen 7000 a 95 °C con el disipador correcto es normal por diseño (AMD lo explica así: el procesador sube hasta el límite térmico y de ahí saca rendimiento). Un Intel de 13.ª o 14.ª generación con la BIOS sin actualizar y sin límites de potencia se cocina con cualquier pasta; la solución está en la BIOS, no en el tubo.

Contenido informativo, no es consejo de compra. Las diferencias de temperatura citadas son las que publican las comparativas independientes mencionadas y varían con el disipador, el procesador y la carga. Los enlaces a producto son de afiliado: si compras, me llevo una comisión sin coste adicional para ti, y eso no cambia la puntuación.

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