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Sam Altman: la IA puede irse de las manos, y OpenAI aplaza la bolsa por eso
El jefe de OpenAI llama 'inaceptable' perder el control de la IA, pide frenar el ritmo y descarta salir a bolsa en 2026. Qué ha dicho, qué promete y qué no.
Sam Altman lleva años diciendo que la IA es peligrosa mientras la construye más rápido que nadie. Esta semana ha pasado algo distinto: lo ha dicho con fecha, con consecuencias y con su empresa frenando de verdad.
Entre el 12 y el 14 de septiembre de 2026, el consejero delegado de OpenAI ha concedido una entrevista de una hora a Fortune, ha suscrito en público la propuesta de su principal rival de ralentizar el desarrollo de la IA y ha publicado en X un texto con los dos escenarios que, según él, hay que evitar a toda costa. Por el camino, ha descartado la salida a bolsa de OpenAI en 2026.
Vamos por partes, porque el orden importa.
Los dos riesgos, en sus palabras
El texto de X, publicado en la madrugada del 14 de septiembre, es lo más claro que Altman ha escrito sobre esto. Dice que hay dos formas en que el progreso de la IA puede salir muy mal:
1. Perder el control del futuro. "Podríamos perder el control del futuro a manos de la IA. Esto es inaceptable; estamos, sin pedir perdón, en el Equipo Humanidad, y la IA debe servir siempre a las personas." Para que eso no pase, dice, las técnicas de alineamiento y seguridad tienen que ir por delante de la capacidad de los modelos, no detrás.
2. Demasiado poder en pocas manos. "Podríamos acabar en un mundo con demasiada concentración de poder. Si una IA extraordinariamente potente la usa una persona o una empresa para imponer su visión del mundo a todos los demás, el resultado podría ser extremadamente distópico." Y lo extiende a países y a laboratorios concretos.
Lo interesante del segundo riesgo es que es un dardo con dos puntas: vale para un gobierno autoritario y vale para OpenAI.
"Ritmo" no significa "parar"
Altman insiste en la palabra pacing, marcar el ritmo, y se cuida de aclararla: "Cuando hablamos de 'marcar el ritmo' no queremos decir 'parar'. El progreso ha sido rápido y seguirá siéndolo. Pero debería ser más lento de lo que podría ser."
Esa frase es la clave de toda la semana. Nadie propone apagar nada. Lo que se propone es que las empresas que van en cabeza acepten ir más despacio de lo que su tecnología permite, y que alguien de fuera pueda comprobarlo.
De dónde viene: el ensayo de Amodei
El detonante fue Dario Amodei, jefe de Anthropic (la empresa de Claude), que publicó el 12 de septiembre un ensayo titulado We Must Pace the Frontier, "Debemos marcar el ritmo de la frontera". Su tesis: desde este verano los modelos ya contribuyen directamente a construir a sus sucesores, y el trabajo de seguridad ha dejado de seguirles el ritmo.
Propone tres cosas:
- Evaluadores externos dentro de cada laboratorio, con el mismo acceso que un empleado, que puedan ver el entrenamiento y denunciar incidentes. El modelo son los inspectores de la banca.
- Estándares de seguridad comunes entre las empresas punteras de países democráticos, incluido limitar la velocidad a la que se añade capacidad. Haría falta una exención de la ley antimonopolio.
- Acuerdos internacionales verificables, también con gobiernos autoritarios, en cuatro niveles: desde prohibir usos maliciosos hasta, llegado el caso, una pausa coordinada.
Las respuestas llegaron en horas. Altman: "Estoy de acuerdo con Dario en que necesitamos marcar el ritmo de la frontera. Ha sido un tema central de nuestras conversaciones en OpenAI en las últimas semanas." Y se comprometió a admitir evaluadores independientes con acceso de empleado en OpenAI. Elon Musk, con tres palabras: "Dario tiene razón." Satya Nadella, de Microsoft, celebró el "ritmo deliberado" pero pidió que en la mesa haya más países y más sectores que tres empresas.
La entrevista: el 10 % y la bolsa
La entrevista de Fortune, con su directora Alyson Shontell, se publicó el sábado 12. Le preguntaron directamente si hay un 10 % de probabilidad de que la IA acabe con la humanidad. La respuesta:
"Sea 10, u ocho, o seis, la cuestión es que todos tenemos una responsabilidad tremenda. No podemos dejar que los egos, ni los incentivos económicos, ni nada, se interpongan. Tenemos que actuar de forma que no asumamos ninguno de esos niveles de riesgo, y creo que podemos."
Ese "sea 10, u ocho, o seis" merece una segunda lectura. No discute el número. Lo que dice es que cualquiera de esos números es inaceptable, y que con ese riesgo no se juega. Preguntado si una IA fuera del control humano es posible, respondió que "absolutamente". Y dijo que, si hiciera falta pausar o parar el desarrollo, se enfrentaría a los inversores.
De ahí la otra noticia: OpenAI no saldrá a bolsa en 2026. "Dado todo lo que está pasando con la seguridad, ahora mismo sería un momento desaconsejable para salir a bolsa. Tenemos mucho que hacer, como estar a la altura de lo que va a exigir la seguridad y el alineamiento." Lo más pronto, 2027. Anthropic, mientras tanto, apunta a mediados de octubre.
Por qué ahora
El contexto explica el tono. El 8 de septiembre, Jacob Coxon, un investigador de 27 años que había trabajado en OpenAI y en Anthropic, dimitió de Anthropic acusando a las dos de "correr en línea recta hacia una superinteligencia que se mejora a sí misma, apostándose nuestras vidas". Su publicación superó los 76 millones de visualizaciones en una noche.
Lo llamativo no fue la dimisión, sino la respuesta. Evan Hubinger, responsable de alineamiento en Anthropic, le dio la razón en público: "creemos sinceramente que la IA podría matar a todos los humanos", y puso su propia estimación por encima del 10 % en la próxima década. Añadió que Anthropic lo intenta, pero que todavía no tiene un plan para alinear una superinteligencia.
Cuatro días después salía el ensayo de Amodei. Seis, el texto de Altman. El 10 % por el que preguntaron a Altman en Fortune no salió de la nada: es el número que había puesto sobre la mesa un empleado de la competencia.
8 septiembre 2026
Dimisión en Anthropic
Jacob Coxon deja la empresa y acusa a OpenAI y Anthropic de 'apostarse nuestras vidas'. Evan Hubinger le da la razón: más de un 10 % de riesgo.
12 septiembre 2026
Amodei publica 'We Must Pace the Frontier'
Evaluadores externos, estándares comunes y acuerdos internacionales verificables.
12 septiembre 2026
Entrevista de Altman en Fortune
El 10 % es 'inaceptable'. No hay salida a bolsa en 2026. Altman y Musk se suman a Amodei.
14 septiembre 2026
Altman publica los dos riesgos
Perder el control y concentrar el poder. 'Marcar el ritmo no significa parar'.
Pendiente
El pacto entre laboratorios
Altman lo insinúa. No hay documento, ni fecha, ni firmantes.
Pendiente
Los evaluadores independientes
Prometidos esta semana. Quién los nombra y qué pueden publicar está por definir.
Lo que no se ha dicho
Conviene separar lo anunciado de lo que existe.
No hay pacto firmado. Altman sugirió que los grandes laboratorios pueden estar cerca de anunciar un acuerdo para cooperar en seguridad y frenar el ritmo. Es una insinuación, no un documento.
No hay cifras de "cuánto más lento". Ni Amodei ni Altman dicen qué velocidad es la correcta, quién la mide ni qué pasa si un laboratorio, o un país, no se apunta.
No hay evaluadores todavía. Dejar entrar a inspectores con acceso de empleado es una promesa de esta semana. Quién los elige, a quién reportan y qué pueden contar está por definir.
Y la contradicción sigue ahí. Las empresas que piden frenar son las que llevan dos años acelerando. Hace seis días OpenAI anunciaba una supuesta demostración de Navier-Stokes con diez mil agentes trabajando en paralelo. Pedir calma mientras se hace eso no es incoherente por fuerza, pero exige que las promesas se puedan comprobar.
Contenido informativo, no es consejo de inversión. Las citas están traducidas del inglés. Fuentes: Fortune, Reuters, Sam Altman en X, Forbes, CoinDesk y Newsweek (8 a 14 de septiembre de 2026).
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